Moray
Moray es un enclave arqueológico ubicado en el Valle Sagrado. Para visitar todos los atractivos de esta zona, es necesario comprar el boleto turístico que se adquiere en Cuzco (y no incluye las salineras de Maras). Su precio, en mi opinión, es bastante elevado, por lo que decidimos no comprarlo e intentar visitar lo más importante que no fuese de pago. Para llegar hasta aquí, es posible tomar un colectivo (micro, autobús, o como quieran llamarlo) que se dirija a Chinchero y Urubamba, para después bajarse en el paradero de Maras. Allí es posible tomar un taxi hasta Moray y luego volver hasta Maras para visitar las salineras. Si insistís un poco, el conductor por algo de dinero extra puede llevaros por detrás del complejo para tener la vista de la foto, que seguro es igual de espectacular que si se visita el interior, pero más barato. Este complejo de sinuosas formas esféricas concéntricas a diferentes alturas fue construido a modo de laboratorio agrícola, donde los incas cultivaban diferentes especies a diferentes alturas y diferentes condiciones de humedad, y estudiaban cuál de estas cualidades era la más adecuada para cada cultivo.
En conclusión, si te interesa mucho ver todas las ruinas conservadas del Valle Sagrado, el boleto turístico puede que merezca la pena, aunque si las ves después de la visita a Machu Picchu, puede que te decepcionen. Si por el contrario te interesan, pero te vale con verlas en la distancia, la opción que te proponemos es bastante económica e interesante.

Maras
Las salinas de Maras, aún en uso, se encuentran en la ciudad homónima, muy cerca de Urubamba. Es un paisaje bastante atípico, que recuerda a las curtidurías de Fez, pero en medio de un frondoso y exuberante bosque andino. La entrada no está incluida en el Boleto Turístico del Valle Sagrado, y son 10 soles por persona. Si os alojáis en Urubamba, podéis visitar las Salinas y después bajar valle abajo en una ruta preciosa, no muy larga, hasta llegar hasta el río Vilcanota, que llega hasta la ciudad de Urubamba. Junto con Moray, es de lo que más merece la pena del Valle Sagrado.

Ollantaytambo
Ollantaytambo es la “puerta de entrada” a Machu Picchu. Es decir, los trenes que se dirigen a aguas calientes salen desde aquí. Sin embargo, cuenta también con un complejo arqueológico bastante impresionante, cuya entrada se incluye en el Boleto Turístico, aunque es perfectamente visible desde fuera del recinto, al igual que otras muchas ruinas, como Saqsaywaman. Nosotros entramos en el recinto por accidente, por una puerta que más resultó ser la de salida. Una vez dentro, hay un buen tramo de escaleras hasta el templo del Sol, que ofrece una vista panorámica del pueblo y de la montaña.

Písac
En Písac, destacaría el mercadillo de artesanía que asienta en la Plaza de Armas, que fue lo único que pudimos visitar, ya que no habíamos comprado el Boleto Turístico que permite el acceso a las ruinas en la montaña. Aquí fue donde compramos los recuerdos y regalos del viaje (bufandas, ponchos, estuches…).
Sí destacaríamos el restaurante Inti Killa (justo enfrente del restaurante Blue Llama) en una de las esquinas de la Plaza de Armas.