Qué ver en Isla de Pascua

En Isla de Pascua sólamente hay una ciudad principal, Hanga Roa, desde la cual se puede acceder a todos los atractivos de la Isla. Pasamos solamente 6 días, contando con uno entero para bucear. Es decir, 4-5 días son suficientes, pero nos hubiésemos quedado muchos más días. Además, es posible combinarlo con una breve estancia en Tahití.

En primer lugar, nada más bajar del avión en el aeropuerto Mataveri, deberás obtener tu entrada al Parque Nacional Rapa Nui (80 USD o 54.000 CLP para adultos extranjeros, y 20.000 CLP o 30 USD para chilenos). Este ticket te permite la entrada al parque durante 10 días y deberás presentarlo cada vez que accedas a un lugar de interés, para que te lo sellen. Sólo se permitirá una única visita a Rano Raraku y la aldea ceremonial de Orongo.

Para conocer la isla de una forma más eficiente y enterándote de qué estás viendo, te recomendamos la aplicación móvil gratuita Rapa Nui, que cuenta con una breve descripción y explicación histórica de cada complejo arqueológico. Evidentemente, solo recoge información acerca de los puntos más importantes, pues en la isla hay casi 1000 moáis, algunos todavía en pie, pero otras están semienterradas o derruidas.

Costa Este

En esta zona, privilegiada para ver el atardecer, cuenta varios puntos interesantes. El más cercano a Hanga Roa es el cementerio, muy particular por sus esculturas polinesias de madera a modo de lápida. El siguiente punto, merece la pena reservarlo para la puesta de sol, pues el Ahu Tahai es un lugar espectacular para ver el atardecer y hará que se te quede grabado en la retina de por vida.

Atardecer en Ahu Tahai

Más al norte, tras una caminata por una costa salpicada de rocas negras volcánicas que contrastan con el celeste del agua, encontramos Ana Kanenga (o Cueva de Los dos Ojos). La entrada se encuentra un poco retirada del camino principal, pero es fácil de encontrar. Deberás meterte por un angosto hoyo en el suelo e irte deslizando con cuidado de no darte un golpe en la cabeza hasta que la cueva se ensancha terminando en dos oquedades (ventanas) que regalan unas vistas muy particulares. Nosotros en este punto tuvimos que volver para ver el atardecer, pero más al norte se ubica el Ahu Te Peu, que es un yacimiento arqueológico de primer nivel que cuenta con múltiples manavai (o casas con forma elíptica) que fueron habitadas por los antiguos Rapa Nui.

Esta ruta de apenas 6 kilómetros (7,5 km hasta Ahu Te Peu) es un buen plan como introducción al resto de la Isla.

Ana Kanenga

Zona Central

En el interior de la isla se yerguen los únicos moáis que miran hacia la costa, pues todos los demás dan la espalda al océano. Estos moáis los podemos admirar en el Ahu Akivi. Cuenta la leyenda que estos moáis representan a los siete exploradores que llegaron por primera vez a la isla. De camino, podremos ver el imponente moai de Ahu Huri A Urenga, que es el único moái de la isla con 4 brazos esculpidos, y Puna Pau, un cráter volcánico del cual los Rapa Nui extraían los pukaos o tocados rojos de arcilla que llevan algunos moáis sobre la cabeza.

Ahu Akivi

Zona Sur

Si miramos hacia el sur desde Hanga Roa observaremos una gran colina justo detrás del aeropuerto de la isla. Este monte es el volcán Rano Kau y es otra de las visitas obligadas de Rapa Nui. Tras una ascensión un tanto durilla a pie (nosotros por eso la hicimos en quad) llegamos al borde del cráter. Allí, podrás maravillarte con la laguna interior del cráter, y si miras hacia atrás, podrás ver los límites netos de la isla y su característica forma triangular. El cráter de este volcán ha conseguido aislar muchas especies nativas de la influencia de los diferentes colonizadores, siendo hoy el último lugar de Isla de Pascua donde podemos encontrar auténtica flora nativa. Mientras continúas bordeando el volcán, podrás llegar a hasta la aldea ceremonial de Orongo, un ejemplo magnífico de la arquitectura Rapa Nui. Toda una pequeña ciudad resiste todavía en pie entre el cráter del volcán y un acantilado vertical que acaba en el Océano Pacífico.

Cráter Rano Kau

En el centro de visitantes, podrás conocer muchos detalles de la cultura Rapa Nui, así como entender la tradición del tangata manu u hombre pájaro. Esta competición ritual anual servía para determinar qué tribu iba a ejercer el gobierno la isla durante el próximo año, y consistía en que un guerrero por aldea, debía descender el acantilado del Rano Kau hasta el océano y cruzar hasta unos puntiagudos islotes de Motu Nui situados en frente para obtener el primer huevo de la temporda que pusiesen las aves que allí anidaban. Aquél que consiguiese hacerse con el primer huevo de la temporada, se convertiría en el hombre pájaro (tangata manu) y su tribu sería la responsable del gobierno de la isla. En muchas ocasiones debían pasar días en los islotes hasta que pusiesen el huevo, que no siempre se encontraba en lugares muy accesibles y muchos de los contendientes perdían la vida durante la competición. Esta práctica se siguió llevando a cabo hasta mediados del siglo XIX, siendo en 1867 la última celebración de la competición.

Motu Nui

Costa Este

Para recorrer la costa este de la isla es recomendable alquilar un quad o moto porque las distancias, aunque parezca mentira, son grandes y el terreno tiene subidas y bajadas constantes. Nosotros hicimos un primer día en bicicleta hasta Rano Raraku (y tuvimos que volver en auto stop debido al agotamiento) y el segundo día en quad (Ahu Tongariki al amanecer, y después la costa norte). La primera parada es el Ahu Vinapu. Este enclave es interesantísimo pues su arquitectura se asemeja mucho a la practicada por los incas en Perú, con enormes bloques de piedra perfectamente perfilados y encajados. Este aspecto ha dado pie a múltiples teorías y la más extendida afirma que los incas llegaron a esta zona del globo y a otras islas de la Polinesia. A lo largo de la costa, encontrarás infinidad de moáis y ahus, algunos de señalizados y también descubrirás calas con aguas color turquesa de fantasía. En una de ellas, localizada justo en frente del Ahu One Makihi, encontré sumergida en el fondo una cruz de basalto perfectamente tallada. No sé si sería una pieza actual o de la época Rapa Nui, pero fue el mayor hallazgo arqueológico que jamás he hecho. Si pasáis por allí, decidme si la cruz todavía sigue en pie.

Costa norte con Poike al fondo

Finalmente, divisarás a la izquierda la cantera de Rano Raraku, un imponente volcán con múltiples moáis en sus laderas. La visita de este lugar es increíble y permite apreciar la complejidad que implica esculpir directamente de la roca madre cada moai. De hecho, podrás observar algunos moáis de hasta 15 metros que todavía están sin extraer de la montaña. Es una sensación indescriptible ir caminando entre cientos de moáis vigilantes mientras imaginas cómo narices fueron capaces de transportar semejantes monolitos hasta la costa.

Cantera de Rano Raraku

Después de almorzar puedes diririgirte hacia el norte unos pocos kilómetros para llegar a Ahu Tongariki, probablemente el icono más famoso de la Isla de Pascua. Cuenta con 15 moáis y por su orientación este, es muy aconsejable venir para ver el amanecer desde este punto. Os aseguro que es algo mágico que solo veréis una vez en la vida. Si continuamos hacia el norte y dejamos el volcán Poike (vértice este de la isla) a la derecha, llegaremos a la costa Norte.

Amanecer en Ahu Tongariki

Costa Norte

El primer lugar reseñable de la costa norte son los petroglifos de Papa Vaka, que son los más grandes de toda la isla. Estos dibujos esculpidos en la roca, representan la fauna de la isla (acuática fundamentalmente) y el modelo de canoa con la que los ancestros llegaron por primera vez a la isla. Tras cruzar el Ahu Te Pito Kura (unas rocas redondas y pulimentadas que se usaron como fuente de energía espiritual) giramos a la derecha hasta llegar a la playa de Ovahe. El descenso a esta playa es peligroso y creo que no está permitido, pero las vistas son salvajes. La última parada es la playa de Anakena (la única playa de arena junto con Ovahe). Está plagada de palmeras y la adorna el Ahu Nau Nau.

Playa de Anakena con Ahu Nau Nau al fondo
Ovahe

Buceo en Isla de Pascua

Como buena Isla del Pacífico Sur, esta isla de origen volcánico está rodeada por un inmenso arrecife de coral sobre un terreno plagado de cuevas y gargantas que junto con una visibilidad excepcional (hasta 50 metros) lo convierten en un punto de buceo magnífico. No obstante, hay poca vida marina en comparación con otras islas del Pacífico, y el principal atractivo son los colores del coral y las cuevas. Otro punto de interés es un moái de cemento que fue sumergido hace años y que está siendo cubierto por coral poco a poco. Nosotros dedicamos un día para hacer un par de inmersiones con el centro Mike Rapu.

Buceo en Isla de Pascua

Dónde alojarte en Isla de Pascua

La Isla de Pascua, al igual que otras islas de la Polinesia, es un lugar súper turístico y cuenta con una gran oferta hotelera. Eso sí, a precio de lujo, por lo que si pretendes gastar poco dinero, lo más recomendable es alojarte en una habitación con Airbnb. Nosotros nos alojamos con dos emigrantes santiaguinos (Natalia y Luis, y su perrito Zambo) que resultaron ser las personas más adorables que nos hemos encontrado gracias a la plataforma Airbnb. Fuimos muy afortunados al poder conocerlos. Nos alquilaron sus bicicletas y su quad y fueron súper atentos con nosotros.

No obstante, si tu presupuesto es más holgado, hay hoteles que son una verdadera maravilla.

Dónde comer en Isla de Pascua

La comida en esta remota isla, por lo general, es bastante cara (habitualmente los precios del supermercado doblan a los de Santiago) por lo que tendrás que rascarte un poco el bolsillo en este aspecto. Por este motivo, te recomendamos que aproveches y degustes los productos locales (fundamentalmente atún y pulpo).

El primer día tuvimos el gusto de probar «Donde la Tía Sonia» unas empanadas fritas de atún y queso riquísimas, pero los siguientes días fuimos hechizados por las empanadas al horno del «Eco Taina», unas verdaderas obras de arte hechas a base de atún, pulpo, queso, tomate y albahaca por unos 4000 CLP (5,26€). Sin exagerar, solamente probamos un restaurante más, porque este nos dejó sin palabras.

El otro restaurante, ostensiblemente más caro que los otros dos, fue el Takaku Vave. De nuevo, increíble. Además, el sitio está situado justo enfrente de la costa, por lo que cenarás con el ruido de las olas acariciándote los oídos.

En Chile hay bastante tradición cervecera y la Isla de Pascua no se queda corta. En Rapa Nui, se fabrica de forma exclusiva la cerveza Mahina. Es una cerveza suave, que solo podrás encontrar en esta parte del mundo, porque no exporta ni siquiera a Santiago.

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