La Isla Grande de Chiloé es uno de los lugares más mágicos y misteriosos de Chile. Es conocida por su abundante vegetación, sus lluvias casi constantes y su rica mitología. En España, sería un equivalente a la zona de Galicia.
Una vez en Puerto Montt, que es una ciudad bastante feúcha y con poco que ver, lo recomendable es usar un coche de alquiler para recorrer la isla de Chiloé y los alrededores. Esta opción es la más cómoda sin duda, pero también es la más cara. También hay posibilidad de llegar a Ancud o Castro en autobús, y moverse en buses locales, pero estaréis un poco más limitados. Puedes consular el itinerario y el presupuesto en los posts: Itinerario del viaje a la Patagonia de 24 días y Presupuesto detallado del viaje a la Patagonia de 24 días.
Qué ver en la Isla de Chiloé
–Ancud. Tras atracar en Chacao deberemos conducir al oeste para llegar hasta Ancud. El pueblo de Ancud es bastante pequeñito y posee como principal atracción el Fuerte de San Antonio, que data de la época colonial española como principal atractivo. Las vistas de la costa con sus pueblecitos pesqueros desde esta fortificación merecen bastante la pena. También abunda la venta ambulante de productos artesanales tales como ropa de abrigo de lana chilota, muy cotizada, a un precio mucho más barato que en las grandes ciudades.

–Islotes de Puñihuil. En los alrededores de Ancud, creemos que lo más interesante es visitar la zona de Puñihuil y sus pingüineras, pero también disfrutar de las vistas que ofrece el camino hasta el lugar. Desde el pueblito de Puñihuil y siempre que el tiempo acompañe, zarpan embarcaciones a los islotes para poder divisar estas aves. Es posible avistar pingüino magallánico, pingüino de Humboldt, pelícanos, lobos de mar, delfines, toninas y hasta cuatro especies de cormoranes.

–Dalcahue. Lo más reseñable de esta pequeña localidad costero es la gastronomía que ofrecen en sus cocinerías, localizadas en el mismo puerto del pueblo. Nosotros almorzamos en este lugar a la ida y a la vuelta del viaje, y disfrutamos del “curanto”, plato típico de la zona, y del salmón chilota. En Dalcahue, ya puedes comenzar a ser consciente de que esta isla alberga varios edificios Patrimonio de la Humanidad, y visitamos la primera de las archiconocidas iglesias de madera. Estas iglesias de madera con arquitectura y diseño comunes pero muy diferentes entre sí en cuanto a colores, están fabricadas íntegramente mediante el ensamblaje (ni un clavo) de tablones de alerce que impide que se pudran con la elevada humedad de la isla.

–Quinchao. Para llegar a esta pequeña islita, es necesario tomar de nuevo una barcaza que en pocos minutos te deja en Quinchao. Nosotros aprovechamos para dar una vuelta con el coche y ver la iglesia de esta pequeña localidad.

–Castro. Castro es la principal ciudad de la isla, y eso se nota. Merece la pena dar un pequeño paseo por la Plaza de Armas y visitamos el interior de su magnífica Iglesia de San Francisco, con fachadas de madera amarillas y tejado morado. Uno de los edificios religiosos más particulares que hemos visto nunca. Otro punto reseñable de Castro es el Mirador Gamboa, en la parte noroeste de la ría, donde es posible disfrutar de la vista de los famosos palafitos de Castro. Estas casas de colores están construidas sobre la Ría de Castro, y sobreviven a las subidas y bajadas de la marea gracias a que se apoyan sobre altas vigas de madera. La visita de la ciudad no te llevará más de 2 horas.


-Parque Nacional de Chiloé. El Parque Nacional de Chiloé, cuya entrada se encuentra cerca de la población de Cucao, es un paraje formidable para entender cómo es en realidad la Isla de Chiloé. Fue una auténtica pena que lloviese tantísimo (nuestros chubasqueros de GoreTex quedaron totalmente calados) porque no pudimos disfrutar en la medida que queríamos de este fantástico bosque. Lo que sí pudimos hacer es aprender sobre la mitología chilota, cuya riqueza nos sorprendió bastante, pues tenían criaturas fantásticas de todo tipo, y servían a los antiguos pobladores de la isla para explicar diferentes fenómenos que no entendían. En días con buen tiempo, los senderos del parque acaban en la costa del pacífico, pudiendo disfrutar de una playa salvaje y prácticamente virgen.
-Otros lugares de interés, que no pudimos visitar. Desde el pueblo de Cucao, a la entrada del Parque Nacional de Chiloé, puede ser interesante seguir la carretera en dirección sur hasta llegar al Muelle de las Ánimas, cuya ubicación al borde de un acantilado y arquitectura evoca un significado simbólico y profundo. Otro parque nacional bastante interesante es el de Tantauco, situado al sur de la isla, cerca de la localidad de Quellón. Leímos que sus senderos también son preciosos y que merecen mucho la pena, pero no disponíamos de días suficientes. También es posible hacer una ruta que enlace todas las iglesias patrimonio de la humanidad de la isla, pero hay algunas localizadas en pequeñas islas un tanto inaccesibles.
Dónde comer en Chiloé
Recomendamos encarecidamente parar a comer en las cocinerías del pueblo de Dalcahue. Son pequeñas cocinas gestionadas por locales que preparan comida casera que está realmente exquisita a un precio asequible. Tuvimos la oportunidad de probar el “Curanto”, que es un guiso típico a base de carne, pescado, patatas y algas; y de salmón chilota a la mantequilla, que ha sido uno de los filetes de salmón más tiernos y jugosos que he probado en mi vida.
Dónde alojarse en Chiloé
Lo más recomendable es alojarse en las ciudades principales de la isla, ya que son las que más recursos ofrecen (supermercados, hoteles, hostales, restaurantes). Nosotros nos alojamos una noche en Castro y otra en Ancud, pero es perfectamente posible usar Castro como base y desplazarse en coche al resto de la isla. En Castro nos quedamos en el hostal “Casa Chilhué” y en Ancud, en un Airbnb.
Cómo llegar a Chiloé
Para llegar hasta esta isla, hay que llegar primero a Puerto Montt (ya sea por vía aérea (los pasajes con la aerolínea SKY son realmente baratos; a nosotros nos costó unos 10€ el trayecto) o terrestre, en un autobús nocturno desde Santiago o Temuco (hay algunas rutas que terminan en la ciudad de Castro, en Chiloé). Posteriormente, hay que dirigirse al suroeste por el último tramo de la Panamericana hasta llegar al cruce de la barcaza de Pargua, que nos dejará en Chacao (13.200 CLP por cruce del coche).
Es posible continuar el viaje hacia la Carretera Austral a través de los ferries que comunican la Isla de Chiloé con Chaitén o Puerto Chacabuco (muy cercano a Puerto Aysén y Coyhaique). El inconveniente es que las salidas no se efectúan todos los días de la semana, y demoran más de 24 horas en cruzar los fiordos.
<iframe src="https://www.google.com/maps/d/embed?mid=10mPMjJe6riU4SWNjaUdooG2T1NF7wJfG" width="640" height="480"></iframe>


Deja un comentario