Día 3. Parque Nacional Queulat

A unos 25 minutos al sur de Puyuhuapi se encuentra el Parque Nacional Queulat, que es una de las joyas de la Carretera Austral. La visita a este parque suele ser de medio día o de día completo en caso de parar a medio camino del sendero a almorzar. En las fechas en que lo visitamos solamente estaba disponible un sendero debido a que el puente colgante que da acceso al punto más próximo a la cascada del Ventisquero Queulat estaba en mantenimiento. Asimismo, el sendero del Bosque Encantado se encuentra cerrado desde hace bastante tiempo debido a los corrimientos de tierra que suceden debido a las lluvias.

Sendero del Parque Nacional Queulat

El sendero que pudimos seguir terminaba en un precioso mirador que tenía la vista más frontal del glaciar, así que tampoco fue una gran pérdida no poder ir al pie de la cascada. El único problema fue que el suelo estaba bastante embarrado, y que había que ir colocando tablones de madera sobre el terreno más fangoso teniendo cuidado de no meter el pie en algún lodazal. La tarea fue imposible y después de una hora y media de ruta, teníamos barro casi hasta las rodillas. Sin embargo no nos importó demasiado porque en el momento que alguien gritó: ¡Chicos! ¡Ya estamos!, y vimos el majestuoso Ventisquero Colgante, se nos saltaron las lágrimas de la emoción. Por mucho que describa esa gigantesca masa de hielo azul al borde del precipicio que gotea una espectacular cascada al vacío creando una laguna de color verde esmeralda, jamás le haré justicia. Es algo que hay que ver en persona. Teníamos una maravilla de la naturaleza para nosotros solos y no terminábamos de creérnoslo.

Ventisquero Colgante Queulat

Después de 15 minutos de contemplar boquiabiertos y embobados el glaciar, y una media hora de sesión fotográfica. Nos pusimos en marcha para recorrer el camino de vuelta, teniendo esta vez mucho más ojo con dónde metíamos las botas.

Cuando llegamos finalmente al aparcamiento, nos pusimos en marcha hacia Coyhaique, donde dormiríamos esa noche. Fue un fallo por nuestra parte no preveer que terminaríamos la visita alrededor del medio día y que tendríamos que comer en algún momento. Para nuestra sorpresa, no había ni un restaurante en varios kilómetros a la redonda, por lo que tuvimos que conducir hasta villa amengual para encontrar un lugar donde almorzar. Con el estómago lleno, nos dispusimos a recorrer los últimos kilómetros que nos faltaban, y he de decir que es uno de los tramos más bonitos que tuvimos el gusto de transitar. No sé si porque el sol salió o por el paisaje tan colorido que creaban las flores patagónicas, pero fue realmente mágico y no pudimos evitar parar a cada rato para disfrutar el paisaje e inmortalizarlo.

Después de unas 2 horas de trayecto llegamos a Coyhaique, la ciudad principal de la Carretera Austral. El principal atractivo de esta ciudad es el Parque Nacional de Coyhaique, el Río Baker y cómo no, el aeropuerto de Balmaceda, que es el principal acceso aéreo de la región junto con Puerto Montt.

Dónde Comer en Coyhaique

A lo largo de la Carretera Austral comimos en lugares bastante recomendables de comida casera recién preparada, pero de ellos, recordamos con especial cariño el “Mamma Gaucha” de Coyhaique, un restaurante italiano riquísimo en el que probamos uno de los mejores (si no los mejores) raviolis de nuestra vida.

Dónde alojarse en Coyhaique

La ciudad de Coyhaique, al ser un punto de tránsito para todo aquél que visite la Carretera Austral, los precios del alojamiento se encarecen bastante e incluso puede no haber tanta disponibilidad como en el resto de pueblos de la zona. Nosotros fue el lugar donde más tuvimos que buscar hasta encontrar un alojamiento en condiciones. Nos alojamos en una cabaña para 8 personas cerca del supermercado Unimarc y pagamos 12.000 CLP cada uno (la más cara del viaje junto con la de Futaleufú).

Puedes acceder al diario de viaje a la Carretera Austral con toda la información sobre ella aquí!

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