Día 4. Subida a Cerro Castillo

Después de descansar y asimilar el impresionante glaciar colgante que habíamos visto el día anterior en el Parque Nacional Queulat, cogimos fuerzas con un contundente desayuno y nos pusimos en marcha para subir al Cerro Castillo, que se encuentra a una hora en coche de Coyhaique. No sabíamos muy bien cuánto duraría la caminata ni cómo sería de exigente, así que fuimos bastante poco preparados y con un bocata para almorzar en la montaña. ¿Qué nos hubiese encantado saber antes de realizar este trekking? En primer lugar, la exigencia, que es media-alta, sobre todo en los tramos nevados y más verticales donde hay que andar con mil ojos para no resbalar. En segundo lugar, la duración, pues no nos esperábamos para nada las 7 horas que tardamos en subir y bajar el cerro y que nos obligó a hacer noche en Bahía Murta en vez de en Puerto Río Tranquilo. Si hubiésemos tenido en cuenta esto, habríamos llevado más agua, ropa más adecuada y alguna chocolatina para los descansos.

Según nos acercábamos al Parque Nacional Cerro Castillo, íbamos vislumbrando lo que nos esperaba y estábamos muy emocionados.

Cerro Castillo

Dejamos aparacado el coche en un parking público muy cercano a la puerta de entrada, en Villa Cerro Castillo. En teoría, cuando atraviesas la valla que da acceso al parque deberías pagar una tasa de entrada, pero en nuestro caso, no había ningún guardaparques ni nada, estábamos completamente solos. El sendero está bien marcado y es fácil de seguir. Hay que asegurarse de llevar el agua y comida necesaria pues solo hay un par de fuentes de agua potable a lo largo del camino. La ruta es durilla, pues son un total de 6,7 km de caminata hasta la cima con un desnivel de ¡1100 metros!. No os fiéis de la estimación de maps.me, pues entre paradas y descansos, tardaréis en subir y bajar lo que pone justo en la entrada: 7 horas. Esta ruta pertenece a un circuito de mayor distancia que se hace en varios días acampando a lo largo del parque.

Después de varios tramos bastante complejos, atravesando secciones de la ladera que a partir de cierta cota estaban totalmente nevadas y heladas en las que un traspiés haría que tu viaje se acabase al instante, llegamos a una planicie completamente nevada. Al final, nos esperaba el mirador de la laguna de Cerro Castillo, cuyo habitual azul turquesa no pudimos disfrutar debido a que, cómo no, estaba congelada. No obstante, las vistas del valle desde la cima son realmente espectaculares.

Después de almorzar en la cota más alta, nos dispusimos a bajar (mucho más rápido que la subida) y alrededor de las 19:00 habíamos terminado nuestra espectacular caminata. Debíamos dirigirnos hacia el sur para llegar hasta Puerto Río Tranquilo y dormir allí. Sin embargo, a pesar de la duración extremadamente larga del día, la noche se nos echó encima debido al pésimo estado de la carretera, que más que una carretera parecía una huevera de tantos socabones que tenía. A una velocidad inferior a los 50 km/h recorrimos 100 kilómetros en más de dos horas y media y tuvimos suerte de poder encontrar cuando todavía quedaba algo de luz una cabaña en la carretera llamada la Casona de Río Murta a 26 kilómetros de Puerto Río Tranquilo.

Cima de Cerro Castillo

La experiencia en la Casona de Río Murta fue excelente, nos cena y cobijo por 17.000 CLP por persona, con desayuno incluido. De hecho, la dueña nos puso en contacto con una guía de Puerto Río Tranquilo para que pudiésemos visitar las Catedrales de Mármol en kayak, y también nos informó de que la carretera que llevaba al Glaciar Exploradores se encontraba bajo el agua debido a la crecida de un río secundaria a un enorme desprendimiento de tierra. Tuvimos el placer de degustar la mermelada de calafate, hecha a mano por los pobladores de la zona, que estaba realmente exquisita.

Puedes acceder al diario de viaje a la Carretera Austral con toda la información sobre ella aquí!

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