Cañón del Colca

Visitar este precioso paraje, uno, dos o incluso tres días, pero como íbamos un pelín cortos de tiempo, decidimos torturarnos saliendo a las tres de la mañana hacia el Cañón. La excursión tuvo un precio de 55 soles, con desayuno y almuerzo incluido. Después de 1 hora y media de autobús paramos en el Mirador de los Andes, a gran altitud, donde es posible apreciar un auténtico cinturón volcánico de cumbres nevadas y humeantes. Tras otra hora y media de viaje llegamos a Chivay, una pequeña población al inicio del valle donde tomamos el desayuno. Tras otro corto trayecto paramos en algunos miradores que ofrecían una vista privilegiada de las terrazas de cultivo, aun en uso hoy en día.

Cañón del Colca

Unos minutos más tarde, estábamos en la Cruz del Cóndor, en lo alto del cañón. Allí, paramos durante una hora y media a deleitarnos con el majestuoso vuelo de decenas de cóndores. Algunos de ellos pasaban tan cerca que te soplaban el flequillo hacia atrás y te daban ganas de echar a volar con ellos. El formidable planeo aprovechando las corrientes de aire caliente procedentes del desierto que ascienden veloces por el desfiladero, es algo digno de ver. El cóndor andino, con sus tres metros de envergadura va oteando las paredes de la montaña moviendo sutilmente la cabeza de lado a lado en busca de rapiña, todo un espectáculo para los amantes de la naturaleza.

Cóndor andino

La pesada vuelta a Arequipa, de aproximadamente 5 horas, se vio recompensada con una parada en las llanuras altiplánicas a los pies del volcán Misti, pues en sus faldas, pastaban un grupo de vicuñas distraídas que posaban con el gigantesco cráter como si de un documental de National Geographic se tratase.

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