Chiloé e Islotes de Puñihuil
Amanecemos en la ciudad de Ancud (Chiloé) y nos dirigimos hacia el pueblo de Puñihuil, en el extremo occidental de la isla para ver por primera vez pingüinos en Chile. Este pequeño pueblito que al principio puede parecer fantasmagórico por la poca población que tiene, se configura justo al pie de la playa. Es aquí, en el «paseo marítimo» donde encontramos las principales agencias que realizan salidas a los islotes (7.500 CLP por persona).

La excursión dura alrededor de una hora, y consiste en rodear los islotes principales avistando múltiples aves. Los protagonistas, en este caso, fueron los pingüinos magallánicos y de Humboldt, aunque tuvimos oportunidad de obserar muchas más aves (pelícanos y cormoranes), e incluso las famosas toninas (que son cetáceos un poco más pequeños que un delfín común).

Puerto Montt y llegada a Hornopirén
Después de finalizar la navegación pusimos rumbo a Puerto Montt cruzando en ferry hacia el continente. Tras almorzar en un líder de la zona industrial de Puerto Montt condujimos hasta Caleta La Arena. Poco después de salir de la ciudad, ya se empiezan a ver los carteles que auncias que vas conduciendo por la Ruta 7, la mítica Carretera Austral. Entre Puerto Montt y Caleta La Arena hay unos 45 km por carretera asfaltada (alrededor de 1 hora). Una vez allí, deberás esperar la cola de vehículos que esperan tomar el ferry que cruza el estuario del Reloncaví y atraca en Caleta Puelche (alrededor de 30 minutos de navegación). Puedes consultar los horarios y tarifas así como la situación climática en la página web de Transportes del Estuario. Nosotros pagamos 10.000 CLP por cruzar el coche más 2.900 CLP por pasajero.

Una vez en Caleta Puelche y tras unos angustiosos minutos donde pensábamos que Alberto había perdido su cartera (finalemente la había dejado en el bolsillo trasero del asiento del copiloto), condujimos durante algo más de una hora (55 km) por uno de los tramos en peor estado del recorrido (también estaban en obras para asfaltar el tramo). De hecho, en un par de ocasiones perdimos el control de la dirección del coche haciendo algún que otro derrape sobre el ripio, por lo que deberéis andaros con mil ojos.
Finalmente, llegamos sanos y salvos a Hornopirén ya por la tarde-noche y comenzamos la búsqueda de una cabaña donde dormir. Tardamos muy poco (miramos 2 cabañas) en encontrar las cabañas El Ulmo, en la calle principal. Muy buena opción con chimenea y cocina en plena calle principal a pocos minutos del puerto. Súper recomendable. Luego, aprovechamos para comprar provisiones para la cena y el desayuno del día siguiente. A la mañana siguiente abordaríamos el ferry que nos llevaría hasta Caleta Gonzalo cruzando los fiordos patagónicos. Puedes consultar las tarifas, horarios y el estado operativo de la ruta en Transporte Austral.

En esta zona, es posible visitar el Parque Nacional de Hornopirén cuya entrada está a unos 8 kilómetros en coche desde el pueblo. La entrada es gratuita y hay varios senderos que recorrer. Puedes consultar la información de este y otros parques nacionales en la página oficial de la CONAF. Nosotros no tuvimos tiempo de visitarlo.
Puedes acceder al diario de viaje a la Carretera Austral con toda la información sobre ella aquí!
Deja un comentario